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domingo, 23 de enero de 2011

CARTA MODELO PARA APOSTATAR

Mendoza, 25 de enero de 2011.
Sr. Arzobispo

Me dirijo a Ud. en atención a los deberes y atribuciones que le confieren los cánones 381.1 y 393 del Código de Derecho Canónico, con el objeto de solicitarle se sirva ordenar que todo registro relativo a mi persona actualmente mantenido por la Iglesia Católica Apostólica Romana sea eliminado de inmediato, y que dicha institución se abstenga de establecer en el futuro cualquier nuevo registro referido a mi persona si no mediara expreso consentimiento de mi parte.
Mi nombre es XXXXXXXXXXXXXXX, DNI N° XX.XXX.XXX, nacido el XX de XXXX de 19XX, hijo de XXXX MAMA XXX y XXXX PAPA XXXX, domiciliado en calle XXXXXXXXXXXXXXXX, provincia de Mendoza y bautizado en el mes de XXXXXXX del año 19XX en XXXX NOMBRE DE LA IGLESIAXXX.

El derecho a elegir libremente religión o creencia está garantizado en el Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (A/RES/217 A (III) del 10 de diciembre de 1948) y en el Artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas (A/RES/2200 A (XXI) del 16 de diciembre de 1966) que, conforme al ordenamiento jurídico argentino y de acuerdo con el Artículo 75 inc. 22 de nuestra Constitución Nacional, tienen jerarquía constitucional. Esta garantía "... protege las creencias teístas, no teístas y ateas, así como el derecho a no profesar ninguna religión o creencia" (cfr. Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, CCPR General Comment No. 22: Article 18 (Freedom of Thought, Conscience or Religion), 30 de julio de 1993, CCPR/C/21/Rev.1/Add.4, punto 2) y necesariamente implica el derecho a reemplazar por otra la religión o creencia que actualmente profese una persona o adoptar una visión atea (Ibid., punto 5).

En ejercicio de este derecho inalienable, en plena conciencia y con entera libertad, he resuelto que no deseo pertenecer a la Iglesia Católica Apostólica Romana, ni estar vinculado a ella de manera alguna, ni autorizar a esa institución a que lleve registro alguno sobre mis creencias.

Como el Sr. Arzobispo sabe, la Ley 25.326 protege los datos personales asentados en archivos, registros, bancos de datos, u otros medios técnicos de tratamiento de datos, informatizados o no, y considera datos personales sensibles, entre otros, a aquellos que revelen las convicciones religiosas, filosóficas o morales de las personas. Estos datos sensibles gozan de especial protección, a punto tal que la formación de registros que almacenen información que directa o indirectamente los revele está expresamente prohibida (Art. 7 inc. 4); una excepción especial permite a la Iglesia Católica y a otras instituciones religiosas llevar registro de sus miembros. Ahora bien, no siendo ya miembro de la citada Iglesia, condición que manifiesto y ratifico por la presente, la excepción especial mencionada deja de tener vigencia respecto de mi persona, por lo que corresponde de pleno derecho la enmienda del registro correspondiente.

Esta enmienda no puede ser otra que la eliminación total e inmediata de toda constancia registral, en primer lugar porque habiendo dejado yo de ser miembro de la Iglesia los datos del registro pierden su finalidad y deben destruirse (Art. 4 inc. 7), en segundo lugar porque mantenerlos implicaría una falsedad, y final pero fundamentalmente por el derecho de supresión que me asiste conforme al Art. 16 inc. 1 de la citada norma legal. En consecuencia, estimaré que en el plazo legal de cinco días haga suprimir todo registro sobre mi persona que actualmente se halle bajo responsabilidad de la Iglesia católica en la República Argentina, bajo apercibimiento de iniciar las acciones de protección de datos personales a las que ha lugar por derecho.

Estimaré asimismo que, realizada la supresión, se me notifique por escrito al domicilio constituido en el párrafo segundo de la presente sobre la conclusión del procedimiento. Sirva la presente de formal notificación conforme al Art. 16 inc. 2 de la Ley 25.326.

Quedando a la espera de una pronta y favorable respuesta, lo saludo a Ud. atentamente.

NOMBRE Y APELLIDO
DNI:

sábado, 15 de enero de 2011

APOSTASÍA


¿QUÉ ES Y PORQUÉ APOSTATAR?

En cada oportunidad que la Iglesia Católica manifiesta su oposición al progreso social (por ejemplo al divorcio, a la despenalización del aborto, al matrimonio entre personas del mismo sexo, entre otros), lo hace basándose principalmente sobre dos elementos: su dogma revelado incuestionable, que tantas vidas costó a la humanidad; y en su peso institucional, amparado en su alto número de integrantes…nos referimos a los ciudadanos que han sido bautizados, en los cuales la Iglesia se manifiesta irracionalmente apoyada en la representatividad que le otorgan esas cifras.

En el nombre de las personas bautizadas, se discrimina y se ejerce presión, en ocasiones antidemocráticas y siempre irracionales

Por ello, quienes hemos sido bautizados en la Iglesia Católica, por decisión unilateral y seguramente bienintencionada de nuestras familias, pero que hemos evolucionado en nuestro pensamiento, solicitamos la baja de los registros de la Iglesia.

El acto de apostatar no tiene ningún otro significado que no sea simplemente renunciar a la fe cristiana católica. No implica (como acusa la Iglesia Católica) volverse ateo (aunque un ateo puede tener interés en la apostasía) o abrigar sentimientos antirreligiosos. Tampoco el acto de apostatar está destinado solamente a quienes no son creyentes.

Pueden adherir también quienes por propia decisión han resuelto cambiar de religión, o aquellos ciudadanos que consideran que el catolicismo no debe arrogarse para sí, la representación de la sociedad cristiana, ni mucho menos la de la sociedad en su conjunto.

Es importante resaltar que la Iglesia Católica considera a cada bautizado como un católico más, integrante de la Iglesia y se arroga el derecho de hablar en su nombre, en general para oponerse a los avances sociales.

En honor a la fecha de hoy, 10 de Diciembre, aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y por los motivos mencionados, que constituyen las principales razones, es que anunciamos la creación del Colectivo Apostasía en Uruguay, el cual se encuentra abocado a la elaboración de una Declaración Pública y de un Plan de Actividades, con el fin de juntar voluntades que apoyen la iniciativa.

¿POR QUÉ APOSTATAR?

En una sociedad como la nuestra, cualquier institución con una gran representatividad tiene más fácil el acceso a niveles altos de decisión y un mayor poder de negociación. De esto parece desprenderse la necesidad de tener información confiable sobre la cantidad de personas que tal corporación dice representar, y por otro lado procedimientos claros que permitan a las personas adherir a la misma y dejar de hacerlo en caso de que así lo deseen.En nuestro país, la Iglesia Católica es posiblemente la institución que mayor nivel de representatividad se adjudica, y simultáneamente es la que menos claridad ofrece a la hora de demostrarla. Si bien no está absolutamente claro como se determina la cantidad de fieles católicos, cada tanto dan indicios de que lo hacen a partir del número de bautismos que registran en sus libros. Tres ejemplos: Cuando en 2007 se anunció que la cantidad de musulmanes en el mundo superó a la de católicos, el Secretario del Pontifico Consejo para el diálogo interreligioso, Felix Machado, afirmó en el diario La Prensa que "la Iglesia católica sí puede contar con datos precisos y sin márgenes de error porque en cada parroquia, incluso la más pequeña o en cualquier lugar perdido del mundo, existe un acta de los bautizados". El Arzobispado de Buenos Aires afirma que "entre 1993 y 1997 aumentaron un 10 por ciento la cantidad de bautismos, primeras comuniones y confirmaciones". Por otro lado, según apologetica.org "Ocho de cada diez latinoamericanos están bautizados.". En ambos casos, la noticia no es simplemente el número de bautismos, sino que a partir de estos datos el texto intenta deducir la cantidad o el incremento de fieles. Otro problema es que se hace complicado encontrar otra fuente de información que no sea la misma Iglesia. En 2007 una iniciativa de un particular obtuvo como respuesta de la Secretaría de Culto que las estadísticas disponibles sobre la cantidad de fieles católicos son las que publica AICA, una agencia de noticias católica. Es que como la creencia religiosa es "información sensible", no hay censos sobre creencias religiosas, y la poca información que se tiene al respecto parte de encuestas que recién últimamente se están haciendo de una manera sistematizada.
Dado que la Iglesia considera a cada bautizado como un integrante más del catolicismo, el proceso de ingreso a la institución católica es tan claro como irregular. Un bebé de cinco días de vida adhiere al catolicismo (lo que implica creer en todos sus dogmas, como la resurrección de Cristo, la Santísima Trinidad o la transubstanciación del pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo) por el solo hecho de estar bautizado. Independientemente de lo que decida cuando tenga edad de hacerlo, y de cómo se posicione respecto a temas de religión, el niño en los papeles ya es católico. Así, si bien en un trabajo del CONICET el 71% dijo que son los hijos e hijas los que deben elegir su propia religión, los registros de la Iglesia parecen demostrar que en la práctica esto no sucede.Volviendo a los datos sobre la cantidad personas que adhieren al catolicismo, parece bastante difícil acceder a los datos oficiales que la Iglesia dice poseer. Las referencias a estos datos dicen que los obtienen del Anuario Pontificio, del que no se publican más de 10 mil ejemplares cada año y para todo el mundo. Según sabemos, en Argentina sólo hay dos y sin acceso para consultas del ciudadano común por lo que la cantidad de fieles sigue siendo un misterio.De todas maneras, tanto las estadísticas de la Iglesia, como las encuestas que conocemos (la citada del CONICET, por ejemplo), coinciden en que casi un 90% de los argentinos y argentinas recibieron el bautismo, y por lo tanto engrosan en padrón de la Iglesia Católica. Dicho de otra manera, casi el 90% de los los habitantes de nuestro país pertenecen a la Iglesia Católica en los papeles, y por lo tanto ésta habla en su nombre. Ahora que tenemos una idea de las bases sobre las cuales la Iglesia Católica justifica su poder a la hora de negociar con el estado nacional, vamos a hacer un breve repaso de cuales son los temas sobre los que la Iglesia se manifiesta, y cuál es su posición en ellos.Hace poco más de 20 años se aprobó en nuestro país la ley de divorcio vincular. La posición de la iglesia es clara al respecto. En su catecismo puede leerse "1650 Hoy son numerosos en muchos países los católicos que recurren al divorcio según las leyes civiles y que contraen también civilmente una nueva unión. La Iglesia mantiene, por fidelidad a la palabra de Jesucristo ("Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio": Mc 10,11-12), que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el primer matrimonio. Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, se ponen en una situación que contradice objetivamente a la ley de Dios. Por lo cual no pueden acceder a la comunión eucarística mientras persista esta situación, y por la misma razón no pueden ejercer ciertas responsabilidades eclesiales. La reconciliación mediante el sacramento de la penitencia no puede ser concedida más que aquellos que se arrepientan de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo y que se comprometan a vivir en total continencia."
La reacción de la Iglesia en su momento fue coherente con su catecismo. A pesar de la representatividad que la Iglesia dice tener en la sociedad, las encuestas en aquel momento mostraban que un 63% estaba en favor del divorcio vincular. Esta cifra ascendía al 87% en otra encuesta del año 2006. Si el 88% es católico, tal como dice la Iglesia, de ese 87%, menos del 10% puede deberse al apoyo de quienes no profesan esa fe. El 77% restante necesariamente fueron bautizados que apoyan la legalización del divorcio vincular.Tiempo atrás, la relación entre el gobierno nacional y la Iglesia se puso tirante luego de unas declaraciones del ex Vicario Castrense que sugerían que se debería aplicar un castigo bíblico al ex ministro de salud por propiciar una campaña para repartir preservativos. La polémica no debería extrañar. La Iglesia Católica se opone al uso de métodos anticonceptivos. El Catecismo dice claramente "2370 La continencia periódica, los métodos de regulación de nacimientos fundados en la autoobservación y el recurso a los períodos infecundos (HV 16) son conformes a los criterios objetivos de la moralidad. Estos métodos respetan el cuerpo de los esposos, fomentan el afecto entre ellos y favorecen la educación de una libertad auténtica. Por el contrario, es intrínsecamente mala 'toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación (HV 14). Al lenguaje natural que expresa la recíproca donación total de los esposos, el anticoncepcionismo impone un lenguaje objetivamente contradictorio, es decir, el de no darse al otro totalmente: se produce no sólo el rechazo positivo de la apertura a la vida, sino también una falsificación de la verdad interior del amor conyugal, llamado a entregarse en plenitud personal'. Esta diferencia antropológica y moral entre la anticoncepción y el recurso a los ritmos periódicos 'implica... dos concepciones de la persona y de la sexualidad humana irreconciliables entre sí (FC 32)."
Muchos se horrorizaron ante las declaraciones del Vicario, pero no se puede dejar de reconocer que él estaba siendo coherente con su libro sagrado y el catecismo de su iglesia. Las cifras que aportaron la encuesta del CONICET indican que el 88,9% afirma que el gobierno debería promover el uso de preservativos y el 86,9% que los hospitales deberían ofrecer métodos anticonceptivos de manera gratuita. Así, casi como mínimo el 76% de los bautizados no coinciden con la condena que la Iglesia hace de los métodos anticonceptivos.La educación sexual en las escuelas es un tema que vuelve al debate cada tanto puesto que, a pesar de que hubo intentos desde hace varios años de incluir la sexualidad como materia o al menos como un tema dentro del plan de estudios obligatorio y finalmente se consiguió aprobar la ley que obliga al Estado a proveerla, aún no se ha implementado en la mayoría de las provincias. La Iglesia se muestra muy preocupada por este tema, han salido continuamente a hacer declaraciones y han ejercido importantes acciones lobbistas al momento del tratamiento de dicha ley por el legislativo para impedir su sanción. "La Iglesia cuestionó con firmeza los lineamientos que obligan a enseñar en las aulas los métodos anticonceptivos, entre otras pautas de educación sexual, y advirtió que ese carácter obligatorio "no deja margen de acción a los padres para objetar aquellos contenidos que pudiesen atentar contra sus convicciones religiosas y morales". " dice una noticia de La Nación ante una de esas polémicas. De nuevo cabe preguntarse qué pasa en la sociedad con ese tema. Siempre tomando la misma encuesta del CONICET, el 81,3% opina que en las escuelas se debería informar sobre métodos anticonceptivos y el 78,8% que en las escuelas se debería dar cursos de educación sexual. Así, siete de cada diez fieles opinan de manera contraria a su Iglesia.Entre los temas sobre los que la Iglesia se muestra más preocupada, el aborto es posiblemente el más debatido. Recientemente fue aprobado en Uruguay por la legislatura, pero el presidente Tabaré Vazquez privilegió sus convicciones religiosas por sobre la la posición más amplia del partido político que lo puso en la presidencia y vetó la ley desoyendo el mayoritario pronunciamiento legislativo. De nuevo, para conocer la posición de la Iglesia se puede recurrir al Catecismo: "1398 Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae." (http://www.vatican.va/archive/ESL0020/__P55.HTM). El aborto es condenado sin vueltas ni grises por la Iglesia Católica. Sin embargo y volviendo a la encuesta del CONICET, el 63,9% opina que el aborto debe permitirse en algunas circunstancias y un 14,1% que debe ser un derecho de la mujer. Resumiendo, el 78% de manifiesta que, con o sin límites, aprueban el aborto. Así, más del 68% de los que recibieron el sacramento del bautismo aprueban una práctica que la Iglesia misma condena con una pena gravísima como la excomunión.La eutanasia también es un tema que preocupa a la Iglesia, y se hizo notorio en casos como los de Terry Schiavo y Eluana Englaro. El catecismo dice "2277 Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable. Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre."
Sin embargo, distintas encuestas mencionan que el 55% afirma que está a favor de la eutanasia. De nuvo, de ese 55% sólo un 10% puede ser no bautizado. El restante 44% forzosamente recibió el sacramento.También la Iglesia se opone al sexo prematrimonial. El catecismo dice claramente "2350 Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad." (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P86.HTM). Aún así es una práctica muy difundida no sólo por ser placentera, sino que el 54,6% afirma que el sexo antes del matrimonio es positivo según la mencionada encuesta del CONICET. Al menos el 45% de los bautizados no están de acuerdo con la posición de la Iglesia respecto al sexo prematrimonial.La homosexualidad es condenada por la Biblia desde el Antiguo Testamento, y la Iglesia Católica es coherente con esta idea. En el catecismo advierte "2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que 'los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados' (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.". (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P86.HTM). A pesar de la contundencia de la Iglesia a la hora de condenar a la homosexualidad como una grave depravación y si bien es de reconocer que nuestro país es altamente discriminador en este tema, "sólo" es condenada como una enfermedad por el 31,8% de quienes respondieron la encuesta del CONICET.La cultura, que en principio parecería ser un tema más relajado, también merece la atención de la Iglesia Católica. Varias muestras de arte fueron condenadas y boicoteadas por la Iglesia Católica. El caso más conocido en Argentina fue el del artista plástico León Ferrari, cuya muestra en Recoleta fue primero víctima de ataques de fundamentalistas católicos y luego prohibida por denuncias de sectores de la Iglesia Católica. En la literatura y sus posteriores versiones cinematográficas podemos contar los casos de Harry Potter y El Código Da Vinci que también fueron condenadas por la Iglesia, y tuvieron intentos de boicots. El denominador común para todas estas obras es que, en la proporción esperable al medio en que se desarrollaban, todas estas expresiones artísticas fueron un éxito que no se explica sólo con la concurrencia del 10% de la población no bautizada. Claramente una porción muy importante de los que integran en padrón de la Iglesia Católica concurrieron a ver estas obras sin demostrar interés por la condena de su institución.En síntesis, se observa como la Iglesia, cuya moral pretende ser revelada y por lo tanto no debería ser discutida por ninguno de sus adherentes, tiene un nivel de representatividad excesivamente bajo en estos temas a pesar de pretender hablar en nombre del 88% de los argentinos. Las posiciones a las que hiciemos referencia anteriormente no son declaraciones de un sacerdote sorprendido en la calle por un periodista. Es la palabra oficial de institución católica tomada del Catecismo que figura en la página misma del Vaticano. Cada vez que la Iglesia mueve todo su aparato de poder para oponerse al divorcio, al aborto, a las uniones homosexuales, a la educación sexual, a políticas anticonceptivas o expresiones artísticas, intentando imponer sus moral religiosa a católicos y no católicos por igual, están hablando en nombre de todos los bautizados, utilizándolos para inflar su representatividad.Si estás bautizado, no importa cuan crítico seas de la institución católica. Le Iglesia en tu nombre condena el aborto, la homosexualidad, boicotea los intentos del Estado por generar una política de educación sexual, condena y se opone al uso y reparto de anticonceptivos, a la eutanasia, al divorcio. En nombre tuyo intenta censurar expresiones artísticas y como si fuera poco, gracias a tenerte entre sus integrantes, se asegura que el estado la sostenga y le otorgue privilegios especiales. No importa que pienses por cuenta propia y tengas otras opiniones, ellos te usan para apoyar sus intereses.Si vos no estás de acuerdo con las posiciones de la Iglesia en los temas antes mencionados y tenés interés en mantener una actitud coherente con tus ideas, tenés dos cosas para hacer:
1. No bautices a tu hijo o hija. Haciéndolo estás alimentando sus listados con alguien que no debería ser utilizado para los intereses de la Iglesia. Con sólo unos pocos días de vida no se puede tomar posición sobre estos temas ni elegir libremente una religión. Ya tendrá tiempo para hacerlo, y si está de acuerdo, ingresar él por cuenta propia a la Iglesia. Que no hagan lo que hacen en nombre de tu hijo o hija.
2. Salí de la Iglesia para quitarles apoyo. Que no hagan lo que hacen en tu nombre. ¡Apostatá!
"Es teóricamente absurdo que los bautizados adhieran al aborto, al divorcio, a la legitimación de parejas homosexuales..."Mons. Castagna


¿CÓMO APOSTATAR?

¿Cómo?
Enviando una carta informando de la decisión de dejar de pertenecer a la Iglesia Católica y por lo tanto exigiendo que se modifiquen los registros donde figuramos como católicas o católicos. La carta no debería tener demasiadas justificaciones dado que la decisión de dejar de pertenecer a la institución es íntima y no es necesario dar explicaciones de ello. De todas maneras de aquí se puede descargar la carta modelo que proponemos, a la que por supuesto se pueden hacer todas las modificaciones que consideren necesarias. Es importante que la carta contenga datos del bautismo (parroquia y fecha aproximada, al menos el año).

¿Dónde?

La carta debe ser enviada a la diócesis a la que pertenece la parroquia donde fueron bautizados. Aquí puede encontrarse el detalle de las diócesis y arquidiócesis de todo el pais, sus zonas de cobertura, domicilio postal, responsable y algunos datos de contacto. Puede ser enviada por correo postal o entregada personalmente, pero en todos los casos conviene tener alguna constancia de entrega. Si se envía por correo es mejor hacerlo al menos certificada, y si se entrega en persona conviene llevar una copia para que sea sellada a modo de acuse de recibo.

¿Y luego?

La carta exige una respuesta favorable en el término de cinco días. Lamentablemente no
conocemos ningún caso en los que se hayan respetado este plazo, pero si en el transcurso de los 15 días se han recibido respuestas informando de que se estaba tramitando la modificación de los registros. Si no llega ninguna respuesta hay dos caminos posibles. Intentar un contacto informal con la diócesis para verificar el estado del trámite y en todo caso apurarlo, o bien hacer una denuncia en la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales. No son opciones excluyentes y bien se puede consultar primero y a falta de respuestas proseguir con la denuncia, pero para la segunda va a ser necesaria la constancia del envío y posiblemente se vuelva todo un poco más engorroso.

Posibles respuestas:

Si se recibe alguna respuesta, posiblemente sea alguna de las que siguen
Invitación a presentarse a la diócesis para demostrar su identidad o hacer la renuncia en forma personal. Si es posible asistir es recomendable porque seguramente agilizará el trámite
Invitación a hablar personalmente con un obispo/vicario/sacerdote para reconciliar posiciones. No es necesario ya que no tenemos que dar explicaciones de nuestra decisión y ellos deberán actualizar sus registros.
Aviso de que la carta debe ser enviada a la diócesis del domicilio actual del interesado y no a la diócesis correspondiente a la parroquia de bautismo. No todas las diócesis se manejan de esta manera, pero hemos visto casos en los que así sucede. En principio parece una trabaja burocrática más, pero también puede facilitar el trámite si es que va a ser necesario ir personalmente luego. Nada se pierde intentando.
Aviso de que se cursa el pedido a la parroquia respectiva. Todo marcha bien y el pedido está en curso
Fotocopia de la partida de bautismo con la notación de renuncia al margen. Feliticaciones! Estás fuera de la Iglesia Católica

MODELO DE CARTA PARA APOSTATAR

Sr. Obispo/Arzobispo
Sr. Obispo
Me dirijo a Ud. en atención a los deberes y atribuciones que le confieren los cánones 381.1 y 393 del Código de Derecho Canónico, con el objeto de solicitarle se sirva ordenar que todo registro relativo a mi persona actualmente mantenido por la Iglesia Católica Apostólica Romana sea eliminado de inmediato, y que dicha institución se abstenga de establecer en el futuro cualquier nuevo registro referido a mi persona si no mediara expreso consentimiento de mi parte.
El derecho a elegir libremente religión o creencia está garantizado en el Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (A/RES/217 A (III) del 10 de diciembre de 1948) y en el Artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas (A/RES/2200 A (XXI) del 16 de diciembre de 1966) que, conforme al ordenamiento jurídico argentino y de acuerdo con el Artículo 75 inc. 22 de nuestra Constitución Nacional, tienen jerarquía constitucional. Esta garantía "... protege las creencias teístas, no teístas y ateas, así como el derecho a no profesar ninguna religión o creencia" (cfr. Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, CCPR General Comment No. 22: Article 18 (Freedom of Thought, Conscience or Religion), 30 de julio de 1993, CCPR/C/21/Rev.1/Add.4, punto 2) y necesariamente implica el derecho a reemplazar por otra la religión o creencia que actualmente profese una persona o adoptar una visión atea (Ibid., punto 5).
En ejercicio de este derecho inalienable, en plena conciencia y con entera libertad, he resuelto que no deseo pertenecer a la Iglesia Católica Apostólica Romana, ni estar viculado a ella de manera alguna, ni autorizar a esa institución a que lleve registro alguno sobre mis creencias.
Como el Sr. Obispo sabe, la Ley 25.326 protege los datos personales asentados en archivos, registros, bancos de datos, u otros medios técnicos de tratamiento de datos, informatizados o no, y considera datos personales sensibles, entre otros, a aquellos que revelen las convicciones religiosas, filosóficas o morales de las personas. Estos datos sensibles gozan de especial protección, a punto tal que la formación de registros que almacenen información que directa o indirectamente los revele está expresamente prohibida (Art. 7 inc. 4); una excepción especial permite a la Iglesia Católica y a otras instituciones religiosas llevar registro de sus miembros. Ahora bien, no siendo ya miembro de la citada Iglesia, condición que manifiesto y ratifico por la presente, la excepción especial mencionada deja de tener vigencia respecto de mi persona, por lo que corresponde de pleno derecho la enmienda del registro correspondiente.
Esta enmienda no puede ser otra que la eliminación total e inmediata de toda constancia registral, en primer lugar porque habiendo dejado yo de ser miembro de la Iglesia los datos del registro pierden su finalidad y deben destruirse (Art. 4 inc. 7), en segundo lugar porque mantenerlos implicaría una falsedad, y final pero fundamentalmente por el derecho de supresión que me asiste conforme al Art. 16 inc. 1 de la citada norma legal. En consecuencia, estimaré que en el plazo legal de cinco días haga suprimir todo registro sobre mi persona que actualmente se halle bajo responsabilidad de la Iglesia católica en la República Argentina, bajo apercibimiento de iniciar las acciones de protección de datos personales a las que ha lugar por derecho.
Estimaré asimismo que, realizada la supresión, se me notifique por escrito al domicilio arriba constituido sobre la conclusión del procedimiento. Sirva la presente de formal notificación conforme al Art. 16 inc. 2 de la Ley 25.326.
Quedando a la espera de una pronta y favorable respuesta, lo saludo a Ud. atentamente.
Firma y DNI

martes, 14 de diciembre de 2010

LA PROMESA DE UNA ARGENTINA MEJOR


El diez de diciembre se conmemoró el día de los Derechos Humanos en todo el país. Hubieron diferentes eventos en diferentes ciudades, con diferentes temáticas y festejando o demandando diferentes asuntos.
Éste año en particular ha sido clave en el reconocimiento de derechos para las minorías. Se consiguió el derecho al matrimonio igualitario, que es más que el simple derecho a casarse, es el derecho a fundar una familia y que el Estado nos reconozca ese status, es otorgarles a nuestros hijos los derechos que se desprenden de la co-adopción, como la obra social, el derecho hereditario y el derecho de vínculo entre el padre o la madre adoptivo y el niño, y eso por nombrar algunas consecuencias jurídicas en torno al tema.
También comenzaron los juicios a los genocidas, impartiendo justicia y memoria para que jamás nos vuelva a suceder, para que tomemos conciencia como argentinos de nuestra entidad política y podamos así defender la democracia con uñas y dientes.
Este año nos hemos sensibilizado con las luchas de otros actores sociales, como aquella que embanderaron las compañeras y los compañeros trans. Ellos están peleando para que se reconozca su derecho a la Identidad de Género, proyecto de ley que básicamente establece un DNI con el nombre y la imagen que los y las identifica. Más allá de hacer una lectura quisquillosa de éste proyecto, creo que debemos ser más atentos con una minoría que por sí sola les será muy difícil encontrar la comprensión social a su pretensión y las bases en que se fundamenta. Podríamos juzgar si es moralmente aceptable o no, si deben cambiar su identidad al sexo contrario al de nacimiento o no, si se debe lograr mediante el sometimiento de la persona trans a un cuerpo médico interdisciplinario o no, si es condición para adquirir los efectos jurídicos del cambio de Identidad sexo-genérica que se sometan a la reasignación de sexo o no y así por el estilo. Lo único realmente cierto es que la identidad sexo-genérica se construye, que constituye un derecho y ninguno de nosotros tenemos la potestad para arrebatárselo a nadie. En primera medida porque ninguno de nosotros somos quienes para entorpecer la lucha de las y los compañeras/os trans y en segunda medida porque nadie que no ostente dicha identidad tiene autoridad para decidir sobre ellos y ellas. Lo único que podemos hacer es comprender y acompañar.
Otra lucha que recién ahora encontró su espacio luego de al menos 5 años de dura militancia es el proyecto de ley por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. El proyecto presentado al Congreso de la Nación establece claramente en qué casos el aborto es no punible y en cuáles sí. Esto nos da una idea más acabada de éste asunto, nos ayuda a comprender que no es una “ley-fábrica de abortos”, sino que regula situaciones que hasta ahora son clandestinas. Por otro lado, es menester recalcar que cada uno de nosotros es dueño de su propio cuerpo y debemos ser nosotros quienes decidamos sobre ellos. En éste sentido, es necesario que se reconozca éste derecho para que cada mujer pueda decidir. Hay que contemplar también la cantidad de muertes por abortos clandestinos. En países como Italia, donde el aborto es legal desde hace más de 25 años, se ha demostrado que los índices de mujeres que acceden a la interrupción del embarazo han disminuido en más del 50%, lo que desmitifica la creencia popular de “avalanchas abortivas”.
En 2009 fue aprobada la Ley de Protección Integral a las Mujeres en cualquier tipo de Violencia. La norma permite que las mujeres víctimas de violencia sean atendidas en forma gratuita en centros de salud y reciban ayuda económica, asesoramiento legal, laboral y alojamiento. Además la ley postula modificaciones al sistema educativo y cambios en la capacitación docente y en la formación de los agentes de seguridad. También indica que, durante el proceso judicial en causas de violencia contra la mujer, el juez podrá disponer, de oficio o a petición, la prohibición de acercamiento del presunto agresor al lugar de residencia, trabajo, estudio, esparcimiento o a los lugares de habitual concurrencia de la víctima. A su vez, el juez podrá ordenar al presunto agresor que cese en los actos de perturbación e intimidación, y prohibirle la compra y tenencia de armas. Ésta iniciativa es de máxima importancia de no ser porque no está en vigencia en varias provincias, entre ellas Mendoza. Esto nos tiene que dar las pautas de cuáles son las luchas que debemos encarnar en el 2011. No podemos permitir que nuestras madres, hermanas, hijas, amigas, etc., continúen en el círculo vicioso de la violencia de género.
La lista es interminable si decidiera seguir enumerando conquistas que aún faltan. Lo cierto es que debemos comenzar por volver la hoja y concientizarnos. Tenemos la obligación de educarnos para dejar de creer que aquellos que viven en la clandestinidad deben seguir así para que, como sociedad, no nos estorbe. Debemos dejar de ser necios e irreflexivos con aquellos que necesitan y merecen un mejor vivir. Es nuestro compromiso pregonar la igualdad y la inclusión en todos los aspectos posibles, revalorizarnos y comenzar a vernos como seres humanos, como pares, hermanarnos. De nada sirven las organizaciones sociales si los y las que en ellas trabajamos no somos capaces de darle a los que no tienen sus derechos la esperanza de un futuro mejor o la expectativa de un mundo más justo.
Debemos reconocer que gran culpa de que aún hoy estemos batallando para que se nos reconozcan derechos que son inherentes a nuestra condición de humanos es de la Iglesia Vaticana. Por años hemos estado sujetos a los preceptos morales de una institución dominatrix, arcaica, que ampara delitos como el estupro, que bendice guerras, que avala dictadores y se convierte en cómplice de delitos de lesa humanidad.
Es necesario entender que es hora de dejar de hacerles el caldo gordo y abrazar la apostasía como la única forma posible de impedir que la Iglesia siga inmiscuyéndose en cuestiones que no le competen. Para bregar por nuestros derechos está el Estado, no debemos ni podemos seguir permitiendo que se nos domine a través de la culpa y de la promesa de un candente infierno al final de nuestros días.