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jueves, 18 de noviembre de 2010

El marido de Hotton es dueño de un hotel “gay friendly”


El empresario Julio Ducdoc, esposo de la diputada Cynthia Hotton -acérrima opositora al matrimonio gay-, es uno de los propietarios y director de la cadena de hoteles Rochester Hotels, que desde su sitio web promociona a su sucursal de Bariloche como un espacio “gay friendly”.
Fue la revista AG Magazine, de la Federación LGBT, la que dio a conocer la noticia de la "contradicción moral" de la legisladora de Valores para mi País, que ahora volvió a estar en el centro del candelero tras denunciar que la oficialista Patricia Fadel le pidió que se fuera del recinto a la hora de votar el Presupuesto 2011 la semana pasada.
La cadena, que además tiene hoteles en el Calafate, Buenos Aires y Buzios, promociona desde su blog empresarial a su filial barilochense de la siguiente manera: “Bariloche ofrece una amplia gama de diferentes tipos de alojamiento gay friendly para que usted y su pareja puedan elegir dónde alojarse y cómo quieren relajarse en sus vacaciones y disfrutar. Le aseguramos que no va a arrepentirse en absoluto, y de ninguna manera estará en disconformidad con el tratamiento y los servicios de los hoteles de Bariloche. Ver las últimas promociones. Vamos a sorprender con Bariloche”.
NCN se comunicó con la oficina de ventas del hotel. Ante la pregunta de si la empresa tenía algún problema en que un veraneante fuera con su pareja homosexual, la respuesta de la empleada que atendió el teléfono fue: “En estos hoteles no discriminamos a nadie, podés venir con tu pareja cualquiera sea su sexo”. También aclaró que no había problemas en que la pareja gay se paseara por los espacios comunes.
Claro que esto es lo correcto y lo esperable de cualquier empresa en un país democrático como la Argentina y que, además, legalizó el matrimonio gay. Lo que llama la atención es que la diputada Hotton fue la cara más visible de la “lucha” contra el derecho a que los homosexuales pudieran casarse. Fue ella una de las organizadoras de las marchas de remeras naranjas al grito de “Queremos mamá y papá” de las que participaron los sectores más conservadores de la sociedad.
Fuentes: Noticias del Congreso Nacional - http://www.ncn.com.ar/08/noticiad.php?n=9020&sec=2&ssec=&s=noticiad

lunes, 19 de julio de 2010

DEBATE EN SENADORES POR LEY DE MATRIMONIO IGUALITARIO

El multicolor debate en el Senado de la Nación por el matrimonio entre personas del mismo sexo tuvo en vela a gran parte de la sociedad argentina, tanto a quienes apoyan la iniciativa como a sus detractores.

El debate fue polémico y pluralista. Convergieron variadas posiciones, algunas con el mayor de los respetos hacia la comunidad LGTB y fundamentadas en realidades existentes, cuestiones jurídicas y científicas, como posiciones absurdas y sin el menor sustento, arguyendo a la naturaleza reproductiva, religión y comparaciones descabelladas.

La senadora Liliana Negre de Alonso abrió el debate. En una primera medida sermoneó al Presidente Provisional del Senado, José Pampuro. Decía la senadora que el debate fue inconstitucional por que ella presentó un proyecto de Unión Civil que Pampuro desestimó de inmediato. Es obviamente una estrategia de la senadora para dilatar la sanción de la ley. No podía presentar un proyecto alternativo que desestime el debate de Ley de Matrimonio por que éste venía con media sanción de la cámara baja. Una vez que hubo terminado con las acusaciones contra José Pampuro, comenzó a hacer propaganda del trabajo que, como Presidenta de la Comisión Legislativa había realizado en nueve provincias del país. Al término de su monólogo al respecto, presentó un video absolutamente tendencioso y falaz donde mostraba un puñado de presentaciones de las cientos que se realizaron a lo largo del país. Hacía en él claramente visibles las marchas de la gente anaranjada de Valores PRO Familia intentando de esa manera convencer a sus colegas que el interior está en contra del proyecto. En esos momentos recibió la interrupción de la senadora Norma Morandini que deseaba establecer la diferencia entre publicidad y propaganda. La senadora Negre decía que estaba publicitando su trabajo y Morandini sostuvo que no publicitaba, sino que hacía propaganda. A partir de entonces comenzó su discurso de fundamentación en contra del matrimonio igualitario echando mano al nombre de la asesora legal de la CHA (Comunidad Homosexual Argentina), Dra. Graciela Medina, quien entre otros argumentos, avala la posición de pensar que con la ley las mujeres pierden visibilidad ante el Estado Nacional. Esto es por que la reforma del Código Civil deja de lado las palabras de género y comienza a usar términos neutros (ejemplo: hombre y mujer serían sustituidos por contrayentes). También sostiene que los vínculos parentales se ven disminuidos por que cree que desaparecerán algunos lazos entre hermanos, abuelas y bisabuelas. Supone también una discriminación a las madres separadas a la hora de apellidar al niño por que un hijo de una pareja separada lleva obligadamente el apellido del papá y en el caso de dos papás o dos mamás pueden escoger qué apellido darle al hijo. Argumenta que en el caso de divorcio de una pareja homosexual la tenencia la decide el juez, en cambio en el matrimonio heterosexual normalmente le corresponde a la madre. Estos son algunos de los argumentos que esgrimió la senadora Negre en afinidad con otros senadores detractores de la ley de igualdad, todos ellos empecinados en la sustitución de matrimonio por una figura de apartheid llamada Pacto de Solidaridad Francés que otorga a parejas del mismo sexo una parte de los derechos que otorgaría el acceso al matrimonio. Cabe destacar los minutos que la senadora le dedicó al manual de educación sexual que el Ministerio de Educación tiene preparado para educar a los chicos en las escuelas acerca de la diversidad, a lo que se opuso rotundamente por ser éste manual un texto que está fuera de toda moral. Ella no quiere que los chicos sepan de qué se trata la homosexualidad, no quiere que se incluyan éstos temas en la educación formal del país por considerarla inconveniente (léase anormal).

Luego que hubiera concluido la senadora Negre, comenzó el tiempo de la alocución de la senadora Liliana Fellner, quien comenzó diciendo que el Matrimonio es una institución patriarcal que, por mas que se hable en términos neutros, no modifica los derechos conquistados por las mujeres a lo largo de la historia. Sostuvo firmemente que el Derecho a la Igualdad se debe respetar por ser un artículo constitucional (Art. 16 CN.) concordante con los Tratados Internacionales con jerarquía Constitucional. Hablar de términos neutros es válido en un Estado Laico donde se debe dar iguales derechos y obligaciones a todas las personas sin intervención de los dogmas de fe. Las sociedades son construcciones dinámicas, tanto social, económica y culturalmente. Así, el matrimonio es un concepto y debe estar al servicio del ciudadano y no al revés. Se debe legislar sobre las realidades preexistentes y las familias homoparentales son una realidad que ya existe desde hace muchos años. Todo esto queda demostrado en la manera de ejercer el matrimonio a lo largo de la historia. En un momento histórico determinado el padre arreglaba el matrimonio de los hijos, normalmente para unir en las familias el poder y el dinero. En otro momento histórico los matrimonios no podían ser interraciales, cosa que hoy vemos como inadmisible. Antes del 1987 el matrimonio era indisoluble, cosa que también nos parece insostenible hoy. En éste momento de la historia existe la homosexualidad y debemos legislar para esa minoría, no solo para las mayorías, si no ¿cual es el sentido de la democracia? Está convencida que se debe enseñar la realidad para salir del oscurantismo. Respecto de la adopción, la senadora Fellner asegura que la aprobación de ésta ley protege a los niños en su totalidad.

Otro senador que se pronunció a favor de la ley igualitaria es Jorge Juez quien dice que el Estado es neutro, en consecuencia las figuras legales deben serlo también. Sostiene que la voluntad de la señora Negre de Alonso es rechazar el proyecto y por eso presentó un proyecto alternativo al que la mayoría calificó de “mamarracho jurídico”. También dijo que el proyecto proveniente de diputados tiene muchas cosas para mejorar y que el senado tendrá que seguir trabajando en ella.

El senador Mario Cimadevilla hizo un discurso acusando al oficialismo de haber tendido una trampa para la aprobación de la ley ya que dos senadoras partieron a China con la Presidente y Julio Cobos tuvo que hacerse cargo de la Casa Rosada. Sin grandes fundamentos para oponerse, adelantó su voto negativo.

La senadora Beatriz Rojkés comenzó su discurso haciendo un interesante replanteo de la familia conformada por mamá y papá y estableciendo otras construcciones familiares existentes que deben ser legisladas para preservar el principio de igualdad haciendo alusión al fallo Bernard que dice “el matrimonio no crea una realidad, la recrea”. Dijo que no aprobar la ley es caer en las doctrinas nazis, totalitarias y de apartheid. Asegura que los derechos humanos, la igualdad civil y la justicia social no se plesbicitan. Habló de la Iglesia Católica en términos de “siempre se opusieron a todos los avances sociales y ésta no es la excepción”. Dijo también que el problema que enfrenta la sociedad es la discriminación y no la homosexualidad. El proyecto de Unión Civil que pretendía tratar la senadora Negre es un proyecto de Apartheid que establece una diferencia terrible entre ciudadanos de primera con todos los derechos y ciudadanos de segunda con algunos de ellos. Ese proyecto de la Sra. Negre es un proyecto de intolerancia. Así mismo, establece una diferencia entre progenitores y padres. Al hablar de adopción homoparental, la senadora tira por tierra el argumento usado por los detractores que dice que el niño se sentirá discriminado en la escuela por sus pares por tener dos papás o dos mamás, a lo que sostiene que los niños siempre son blanco de comentarios discriminatorios (por flacos, gorditos, rubios, morenos, etc.) y solos van adquiriendo herramientas para normalizar esa situación. Los padres homosexuales tienen las mismas cualidades que los heterosexuales para propiciar hogares saludables. El matrimonio es un compromiso de amor y no permitirlo es una violación a la dignidad humana.

Por último voy a hablar del senador Miguel Pichetto, quien cerró el debate en el senado con una fuerte declaración acerca del proyecto de Unión Civil que la senadora Negre de Alonso no pudo presentar tachándolo de nazi por contener cláusulas como la llamada “Objeción de Conciencia”, digna de los estados totalitarios, que habilita a los funcionarios públicos a decidir no casar a alguien por que no se les de la gana. Habla de la adopción haciendo referencia de las muchas familias homoparentales que existen en la Argentina, haciéndose eco de una realidad que no se puede ocultar más. La inseminación in Vitro no tiene limitación y no entiende por que la senadora Negre la incluyó en su proyecto de Unión Civil. No fue el oficialismo el que crispó el debate, sino la Iglesia como lo hizo en 1888, 1987, etc., siempre queriendo pegar religión con la patria, discursos que dieron lugar a las peores dictaduras de la Argentina. Así, le corresponde a la Iglesia hacer un mea culpa y dejar de silenciar asuntos aberrantes como el caso de Grassi.

domingo, 18 de julio de 2010

LEY DE MATRIMONIO: MUCHO MÁS QUE LA UNIÓN DE PERSONAS DEL MISMO SEXO.

Desde que se hizo público el debate de la ley de matrimonio para todos y todas, la Iglesia Católica y otras instituciones religiosas comenzaron a presionar para que la igualdad no se haga efectiva. Los mecanismos siempre son los mismos: insultos directos o indirectos. Son insultos directos todos los propinados por la gente que defiende la “familia tradicional”, fácilmente identificables por sus atuendos color naranja, que no hacen otra cosa más que discriminar a la comunidad LGTTB delante de sus hijos y de los hijos de otras personas, transeúntes que no apoyan su causa. Nos insultan indirectamente con las argumentaciones no solo sin fundamentos, sino hasta ridículas que insultan la inteligencia de toda la nación cuando explican que si se aprueba la Ley Igualitaria, luego del matrimonio vendrá la legalización de uniones entre personas y animales, etc.
Nos insultan cuando una provincia no puede expresarse por que tiene miedo. San Juan fue víctima del sabotaje eclesiástico cuando obligaron a los estudiantes de las escuelas católicas a asistir a sus marchas so pena de sanciones, cuando obligaron a docentes bajo amenaza de descontarles el día de trabajo aún cuando ese día no tenían que ir a trabajar, cuando los mecanismos de protección de la ciudadanía amenazaban a las organizaciones LGTTB, como La Glorieta, para que no se movilizaran en favor del matrimonio igualitario, desarticulando reuniones, asambleas y concentraciones pacíficas.
Nos insulta la Iglesia Católica al apoyar a éstos grupos de presión que actúan con impune violencia. La Iglesia puede no estar de acuerdo, eso a nosotros no nos importa por que el presente debate nada tiene que ver con una cuestión religiosa. Para ellos los homosexuales somos pecadores, enfermos, corruptores y otras tantas cosas más que he escuchado en las marchas a favor de la familia. La Iglesia Católica nos da la espalda como sociedad, nos enseña claramente que odiar, enfrentarse y discriminar está bien. Pero también nos niega nuestro derecho a la excomulgación, por que si para ellos somos pecadores peligrosos, entonces creo que nosotros tenemos el derecho a decidir no ser parte de ésa congregación totalitaria que se da el lujo de amenazar a algunos de los Senadores que declararon abiertamente estar a favor del matrimonio. Los homosexuales no queremos casarnos por la iglesia, no nos interesa el sacramento del matrimonio, solo nos interesa la Ley de Matrimonio Civil y no otra figura legal. Igualdad ante el Estado, no ante Dios. Menos ante un Dios que nos discrimina, que pretende hacernos sentir diferentes, inferiores, indignos de su amor. Ese Dios tan humano es el que permite que se nos atropelle, que se avasallen nuestros derechos más intrínsecos.
Una cosa es estar a favor de la familia y otra muy diferente es usar a la familia como caballito de batalla. Una cosa es estar a favor de los niños y otra totalmente distinta es usarlos como chivo expiatorio. La comunidad homosexual está a favor de la vida, de la familia y de los niños. Estamos a favor de la vida cuando queremos adoptar hijos paridos por heterosexuales que los abandonaron y los empujaron a situaciones de riesgo, esos niños necesitan amor, contención y cuidados. Necesitan que nada les falte, que si tienen miedo puedan recurrir a papás o mamás que los abracen, que si lloran sus papás o mamás los contengan, necesitan de un entorno familiar que los haga sentirse seguros, padres que críen hombres y mujeres de bien, sin prejuicios, sin intolerancia, sin marchas de color naranja pensadas para construir futuros ejércitos de discriminación y segregación. Necesitan sentir que la vida vale la pena ser vivida y que el amor no conoce de fronteras, colores, sexos o fe. Estamos a favor de la familia por que peleamos para que el Estado regule todos los tipos de familias que son una realidad, que existen, que necesitan enmarcarse jurídicamente. Defendemos a las familias nucleares donde papá y mamá educan a sus hijos en la libertad, en la igualdad y en el respeto por el otro. Defendemos las familias binucleares donde los padres se separan pero no se desentienden del chico. Defendemos las familias ensambladas donde una mamá o un papá cumplen el maravilloso rol de criar a los hijos de su pareja como si fueran propios. Defendemos a las familias monoparentales en las cuales un papá o una mamá es papá y mamá para esos hijos y por supuesto que defendemos las familias homoparentales donde dos papás o dos mamás brindan amor a sus hijos adoptivos, las cuales se empeñan en poner su granito de arena realizando el acto de amor más grande que un ser humano puede hacer: dar amor y familia a un niño en situación de orfandad.
No solo defendemos a la familia nuclear, nosotros no discriminamos al resto de las constituciones familiares. Por eso creemos y defendemos la familia como célula indispensable para la sociedad. La vida nos ha demostrado que pensar que existe un solo modelo familiar no solo es utópico sino absurdo. Todas las demás familias existen y en mayor o menor medida cuentan con ciertas regulaciones jurídicas, excepto la familia homoparental. Es por eso, entre otras cosas, que los señores Senadores deben aprobar la ley igualitaria, primordialmente para enmarcarse en los preceptos de igualdad que la Constitución Nacional declara y como consecuencia de ella, dar juridicidad a las muchas familias que se encuentran hoy desprotegidas.
Defendemos a los niños cuando pedimos a los señores Senadores que nos ayuden a sacarlos de la calle. Necesitamos cambiar ese estado de orfandad y darles un futuro. No es justo primordialmente para ellos que sientan a su corta edad que la vida no vale, que no tienen futuro, que nadie les quiere echar una mano para salir de esa situación de riesgo. Y tampoco es justo para nosotros que nos nieguen la posibilidad de darles a nuestros hijos adoptivos otro papá u otra mamá. Queremos asegurarles a nuestros hijos que si muriéramos, ellos tienen alguien más en éste mundo, que ellos pueden heredarnos, que sus dos papás o dos mamás pueden otorgarles sus obras sociales, etc. Como pareja, queremos tener las mismas obligaciones y los mismos derechos sobre nuestros hijos adoptivos.
Es una pena que no todos estemos de acuerdo en esto. Es lastimoso que se use a la familia y a los niños para promover actos de discriminación. Es doloroso ver cómo hay familias que educan a sus hijos fomentando la homofobia. Eso señores no es brindar amor, eso no es ejemplo para los niños que tanto dicen defender. No hace muchos días atrás me encontré con una persona que no está a favor de la ley de igualdad por que cree que la sanción de dicha ley implica que todos salgamos a la calle a dar malos ejemplos, esa persona argumenta que no quiere que sus hijos y nietos vean a dos hombres o dos mujeres demostrándose amor. Yo lo único que pude contestarle es que la mala intención y el morbo que le generamos a las personas evidentemente está en las mentes prejuiciosas de los adultos. Los niños no ven las muestras de amor como algo pecaminoso o inmoral, de hecho ni siquiera saben qué es el pecado o la inmoralidad. Estoy convencido que hay que educar a nuestros hijos en la diversidad, ellos pueden entender mejor que nosotros que ser heterosexual es tan normal como ser homosexual. Ellos no tienen fronteras mentales que les limite la capacidad de comprensión, no tienen estructuras que limiten su flexibilidad, por ende, no hay nada en lo que a relaciones humanas se refiera que ellos no puedan aceptar. Y esa es la palabra mágica para la constitución de una sociedad inclusiva, la aceptación, que obviamente es distinta a la tolerancia. No queremos un mundo tolerante, donde se nos “soporte” por que una ley nos obliga a hacerlo. Queremos un mundo que nos acepte por que comprende que, excepto a la hora de acostarnos, el resto del tiempo somos todos iguales.