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martes, 20 de julio de 2010

20 DE JULIO: DIA DEL AMIGO.



Fue un 20 de julio de 1969 cuando el hombre pisó la luna por primera vez. Ese día nos hermanó a todos. Ese día se estableció como el día del amigo. El hecho fue muy valioso para la humanidad en si mismo y saber que todos estuvieron pendientes fue lo que motivó a que el veinte de julio se declare día del amigo.
Pero para mí el día del amigo debe ser todos los días, no solamente una vez al año. Hay muchas más cosas que deben hermanarnos, en trescientos sesenta y cinco días pasan muchas más cosas que deben acercarnos. Sin embargo muchas veces preferimos alejarnos. Católicos - no católicos, blancos - negros, homosexual - heterosexual, argentinos - bolivianos, boca - river, etc., siempre estamos planteando el confrontamiento, la diferencia, siempre estamos viendo quien es el mejor, siempre el sentido de dominación nos alcanza. Yo no se si estoy preparado para vivir en un mundo de enfrentamientos constantes donde las mayorías sienten el derecho de hacer lo que les venga en gana con las minorías, donde el fundamentalismo está a la orden del día, donde las personas valemos por lo que tenemos y no por lo que somos, donde salimos a defender valores que ya no existen, donde guerreamos a los que esgrimen valores diferentes que evolucionan con las nuevas construcciones sociales, donde todavía sos el negro, el judío, el gay, la prostituta, el pobre, el huérfano, el loco, y así una innumerable lista de motivos para ser discriminados, segregados y pretendiendo ser dominados, en ves de ser simplemente humanos.
Cuando veo a las personas intento descubrir que hay detrás de la armadura, busco entender, por ejemplo, que detrás de un fundamentalista existe un ser humano con sentimientos, que está equivocado y aunque intento sin éxito ayudarlo a comprender que las diferencias son las que enriquecen una sociedad, caigo en la cuenta que las estructuras sociales, familiares y religiosas han hecho estragos en la mente de la gente. Existe un automatismo en todos nosotros que nos obligan a caer en algún tipo de fobia. ¿Quién alguna vez no dijo el Boli, el negro, el rusito, el puto, la puta, el tirado, el guacho o la torta? Esas son las construcciones mentales que traemos desde que nacemos prácticamente. Detrás de cada una de las personas o grupos de personas que discriminamos hay una historia de vida, hay un por que, existe un ser humano con necesidades como vos y yo. Detrás del “Boli” hay un hombre que vivía en la miseria en su país y que decidió desarraigarse para construir un mejor futuro para su familia. Detrás del “Negro” existe un hombre que después de muchos años aún le cuesta quitarse los grilletes de la estigmatización por que lo hacemos sentirse un hombre de segunda categoría. Detrás del “Rusito” existe una historia de exterminio. Detrás del “Puto” existe un hombre afrentado por no haber nacido heterosexual y debió vivir en las sombras para protegerse de la intolerancia. Detrás de la “Puta” existe una mujer que quizás por desesperación tuvo que prostituírse para dar un plato de comida a sus hijos. Detrás del “Pobre” hay una historia de injusticias sociales que lo obligaron a vivir en la marginalidad. Detrás del “Guacho” hay dos padres heterosexuales que lo abandonaron y toda una vida de institucionalización.
Esas personas que rechazamos colorean a las sociedades de manera que cualquiera que las vea entienda claramente que vivimos en democracia, que no estamos dispuestos a enfilarnos en los gobiernos totalitarios, que defendemos la bandera de la diversidad sin importar cuántos sean los detractores, sin importar que algunos de nuestros gobernantes quieran una sociedad homogénea. En Argentina el único sector totalitario es el de la Iglesia Católica. Pero no la Iglesia en función de sus fieles, la Iglesia como institución de poder. Esa misma Iglesia de la Inquisición, la misma que se horrorizó cuando les quitaron el poder de casar a las personas allá por 1888, la misma que se rasgó las vestiduras oponiéndose a la ley de divorcio, la misma que bendijo guerras y dictaduras, la misma que calla ante verdaderas aberraciones como el estupro, la misma que milita en detrimento de los derechos humanos, civiles y sociales del país. Esa es la iglesia que enfrenta en vez de unir, la que trae pendencias en vez de conciliación, la que infunde miedos, la condenatoria, la egoísta que no tolera que existan tantos Dioses como la gente necesite, esa iglesia que desmedró a las mujeres por tantos años, la misma que discrimina a los niños por el hecho de no ser hijos de padres “bien casados”, la misma que inventa excusas para generar el odio entre las personas… ese es el único totalitarismo de éste país, es lo único que queda por lo cual muchos no pueden ser libres, por que se encuentran atrapados en el temor al castigo divino, por que son como las personas que necesitan de muletas para caminar, sin su Dios simplemente se caen y no pueden seguir avanzando en la vida. Lo que no entienden es que el ser humano es flexible por naturaleza, nos hacemos rígidos gracias a doctrinas como la católica o las militares. Y la libertad señores es algo que no tiene precio. Nuestra libertad no comienza por la promulgación de una ley, comienza por desprendernos de todas esas estructuras que nos someten, nos sodomizan y nos encarcelan.
Espero y confío que a partir de éste 2010 el día del amigo tenga un sentido más universal y que comencemos a vernos realmente como somos: hermanos.

domingo, 18 de julio de 2010

HOMOSEXUALIDAD NO ES ENFERMEDAD

Me tomo el atrevimiento de escribir éstas líneas para hacerles llegar mi opinión respecto del tema que nos ocupa por estos días y que tanta polémica causa en el seno social y político del país, La Ley De Matrimonio Para Todos Y Todas, por que he escuchado en éste tiempo cosas tan vergonzosas que no pude hacer oídos sordos.

En primera medida mucha gente cree que la comunidad gay es una minoría “minoritaria”. Lo cierto es que la minoría LGTTB en la Argentina es una minoría mayoritaria, no es una minoría de minorías. En segunda medida escuché que ser homosexual es tener un “gusto” desviado o ser enfermos. Cabe aclarar que no son "gustos" sexuales, es orientación la palabra correcta, gusto requiere de elección, en cambio orientación es algo innato, se nace así (Orientación heterosexual por ejemplo). Afirman que es una enfermedad (muchos católicos lo hacen), sin embargo la O.M.S. eliminó a la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, sin perjuicio de colocar en la lista a la homofobia. En tercera medida, La gente de “la familia tradicional” o como se llamen dicen que la comunidad LGTTB intenta doblegar los derechos de la familia, mujeres y niños. No hay intención doblegar a nadie, eso se lo dejamos a los jerarcas religiosos y a los militares del proceso de los años ´70. Aquí se debe informar, debatir, intercambiar, mostrar una realidad, pero jamás doblegar. En cuarta medida, dicen que el motivo central de la familia es la procreación y la defensa de la familia tradicional y conservadora. Así, la familia ideal puede que sea una sola, pero las familias reales son muchas y muy diversas, por ejemplo las nucleares, binucleares, ensambladas, monoparentales y homoparentales (que existen y son una realidad). Por último, argumentan que el matrimonio en países donde la ley existe y es efectiva ha sido un fracaso por que el porcentaje de gente que se une en matrimonio es menor a las expectativas. Lo cierto es que el matrimonio, sea gay o heterosexual, no se puede medir en términos de fracaso o éxito, por que no estamos legislando con la expectativa de ver si la totalidad o la mayor parte de la comunidad homosexual firma en el registro civil. La legislación pasa por reivindicar un derecho inherente al ser humano. Una vez obtenida la reivindicación de ese derecho, las personas tienen, valga la redundancia, el derecho de elegir casarse o no, exactamente igual a lo que hacen los heterosexuales. Será un fracaso si la ley es desaprobada y será un éxito si se reconocen los derechos de todos y todas.

He visto con tristeza como el debate se centra en cuestiones simplistas y prejuiciosas, llevando la discusión muy por encima de lo que en realidad es. He oído diversas voces a favor y en contra de la ley, pero no he escuchado nada acerca de lo que realmente abarca su aprobación, lo que realmente significa y la dignificación humana que ella implica.

Los señores senadores debaten si la minoría homosexual debe tener el derecho al matrimonio. Este debate ni siquiera debería existir ya que la Constitución Nacional consagra éste y todos los derechos propios al ser humano. Es la Carta Magna la que defiende la igualdad, sin embargo, la comunidad homosexual debe estar peleando para que esa igualdad se haga efectiva. ¿Por qué? Si está consagrada en la Constitución Nacional no debería tener discusión alguna. No soy un experto en leyes, solo se que la Constitución nos ampara al decir que “nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda ni privado de lo que ella no prohíbe”. De ésta manera, el Código Civil al enunciar los requisitos para contraer matrimonio no dice que los contrayentes han de ser hombre y mujer exclusivamente, simplemente por que no es excluyente. No obstante, la institución tal y como es se ha respetado por años. Suponiendo que fuera privativo, la aprobación de la ley viene a poner un marco legal a situaciones que ya existen. Muchos hombres y mujeres viven actualmente en concubinatos con personas del mismo sexo, figura legal que tampoco nos ampara si seguimos los lineamientos de la ley. Muchas parejas del mismo sexo que conviven comparten la responsabilidad de criar al hijo de uno de los dos.

La adopción no es un tema que deba ser cuestionado ya que los solteros podemos adoptar sin perjuicio de nuestra orientación sexual. Quiero decir, que la discusión por la Ley De Matrimonio tiene un espectro mucho más abarcativo: define el Estado de Familia.
Si familia para el Estado es la familia nuclear, es decir, convivencia de un papá, una mamá y sus hijos e hijas, del mismo modo que lo plantean las organizaciones religiosas lideradas por la Iglesia Católica, entonces las familias binucleares, monoparentales, ensambladas y homoparentales no gozan del Estado de Familia. Se genera de ésta manera la exclusión social en detrimento de la inclusión.
Las Senadoras Hotton y Negre de Alonso usan de modo irresponsable la “defensa del derecho fundamental del niño” para apoyar su desacuerdo rotundo a la aprobación de la ley. Dice la Senadora Hotton que “debemos darle al niño lo que el niño perdió”. Si seguimos esa línea de pensamiento, el Estado debe garantizar al huérfano la posibilidad de ser adoptado por padres heterosexuales tan irresponsables, incapaces y abandónicos como lo fueron sus padres biológicos. Así, el discurso de la Senadora Hotton se cae a pedazos, por que lo que en realidad necesita un niño en situación de orfandad es una familia amorosa donde pueda encontrar contención y protección, independientemente si los adoptantes son heterosexuales u homosexuales. No existe estudio científico en el mundo que avale la teoría de las Senadoras de creer que dos papás o dos mamás son incapaces de dar amor, o lo que es peor, que por la orientación sexual de los padres adoptivos el niño tenga mas posibilidades de ser homosexual o heterosexual, por que debemos asumir de una vez por todas que todos los homosexuales venimos de familias heterosexuales, es decir, que si nos guiamos por eso, los heterosexuales producen más homosexuales que las familias homoparentales.

Señores, la homosexualidad no tiene nada que ver con modelos a seguir, como los roles no tienen nada que ver con el sexo de los padres. Me gustaría saber cuantos heterosexuales alguna vez en sus vidas se detuvo a preguntarse si “elegía” ser heterosexual. Del mismo modo los homosexuales tampoco “elegimos” nuestra orientación. La orientación sexual no se optativa. Como ustedes son heterosexuales, nosotros somos homosexuales, sin más.

Todas las marchas que se han realizado a lo ancho y largo del país no han demostrado otra cosa que homofobia. Siguen creando divisiones sociales. ¿Para qué? ¿Cuál es el objeto? Yo no lo entiendo. Las mal llamadas “Marchas Por La Familia” lo único que pretenden es la exaltación de prejuicios que a estas alturas no deberían existir. Llaman a la Ley Igualitaria “Ley Corruptora”. ¿Alguien puede explicarme por qué es corruptora la ley? ¿A quién corrompe? Si leemos entre líneas, para esa gente, los corruptores somos nosotros. Sin embargo, en los últimos años se ha demostrado estadísticamente que los corruptores de menores son heterosexuales (padres, padrastros, tíos, hermanos, sacerdotes, etc.). Y son los mismos que nos condenan los que tienen en el seno de sus instituciones a los pederastas. Señores jerarcas religiosos, Dios es amor, no odio, no hay necesidad de enfrentarse a nosotros. Ama a tu prójimo dijo Jesús. En vez de gastar el dinero que todos pagamos con nuestros impuestos en movilizaciones y apoyo político a las Sras. Senadoras, deberían invertirlo en los necesitados. Por que cierto es que con el dinero que todos los ciudadanos pagamos en impuesto el Estado Nacional financia a la religión oficial del país, y ellos las marchas contra la Ley de Matrimonio. En el caso de los grupos evangélicos es peor, por que no solo el dinero de los impuestos de los fieles va a parar a las arcas de la Iglesia Católica, sino que además sus diezmos también financian éstos atropellos. Por otro lado, no es justo ni creíble que ahora por que hay una discusión social de éste calibre, ustedes saquen a relucir su “preocupación” por los niños. Bien dice Pepe Cibrián Campoy que hay millones de niños con necesidades urgentes que no tienen una familia amorosa que cuide de ellos, y ustedes prefieren que sigan en ésas condiciones antes de ser adoptados por una familia homoparental. ¿Eso enseña su Biblia? Ustedes no se compadecen del dolor ajeno, solo buscan excluir y segregar a todo lo diferente. Ya lo hicieron en la Inquisición, ya lo hicieron con las mujeres, con la gente de color… ahora con nosotros. Señores, las pruebas están a la mano de cualquiera, solo es cuestión de no cegarse a la realidad ni a la historia.

La Senadora Negre de Alonso dice proponer una alternativa al matrimonio entre personas del mismo sexo. Nosotros queremos casarnos, otra alternativa sigue siendo discriminatoria. Es lo mismo que pensar que los heterosexuales son ciudadanos de primera y nosotros ciudadanos de segunda. A los mismos derechos hay que darles los mismos nombres. No se puede tapar el son con un dedo.

El matrimonio no es preexistente al hombre, surgió para poner un marco jurídico a una situación que se construyó. Del mismo modo debe ser ahora. Debe modificarse para dar juridicidad a nuevas construcciones sociales. No hacerlo significa amparar los prejuicios y la intolerancia. No aprobar la Ley Igualitaria implica desigualdad. Esta lucha no es de un sector como se pretende hacer creer. Ésta lucha es de la sociedad en su totalidad, es la lucha contra los mecanismos discriminatorios, es la lucha por la inclusión, por la justicia y por la dignidad. Señores, para concluir solo quiero decirles que la diversidad enriquece y que vivir la diversidad nos ayuda a ser mejores hombres y mujeres. Apelo a su buen criterio y sentido de la justicia. Confío en que los Señores Senadores legislarán para todos y todas.