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viernes, 12 de abril de 2013

La necesaria perspectiva de género



La perspectiva de género no es una pretensión, ni una excusa ni un argumento mediático. Es la única manera de entender que dos chicas jóvenes, apenas salidas de la adolescencia, vivieran aterradas porque el partido donde residen, Moreno, registra los índices más altos de agresiones hacia las mujeres de todo el conurbano bonaerense, y porque sabían que las Traffic rondaban los boliches locales buscando secuestrar chicas. Es por eso que llevaban un cuchillo cuando salían de noche, porque no sabían cuándo tendrían que defenderse de alguna clase de ataque.


La perspectiva de género es la única herramienta para dimensionar el poder de un vendedor de drogas, y la protección de la que gozaba en el barrio, frente a estas dos chicas a las que acosaba y a las que intentó violar, y que resultaron acusadas de intento de homicidio porque se defendieron de él.


¿Qué otra cosa, si no es la perspectiva de género, permitiría caracterizar el trato recibido por las chicas en el sistema penal, donde no se atendieron debidamente sus problemas de salud?

Es precisamente la perspectiva de género, esa mirada que desnuda las desigualdades sociales basadas en el poder que detentan varones sobre mujeres, la que ayuda a analizar la violencia de género institucional cometida sobre las hermanas Jara, coronada por un poder judicial que, como en tantos otros casos, no las escuchó o no dio validez a sus testimonios. Por eso pasaron dos años en la cárcel, donde conocieron a otras mujeres también condenadas por haberse defendido de los hombres que las atacaban. Por eso se dio crédito a la palabra de Leguizamón, el victimario, aunque las declaraciones de este hombre hicieran agua por todos los costados.


Por eso el fallo que ahora las libera apuntó más a un aparente equilibrio que a lograr una verdadera reparación. Por eso se decidió que los dos años vividos en la cárcel valían como condena por lesiones graves, para no reconocer que no debieron haber pasado un solo día lejos de su hogar por esta causa, y en cambio no se activó contra el agresor. Es, precisamente, la perspectiva de género lo que le está faltando a la justicia de nuestro país.

jueves, 8 de marzo de 2012

HISTORIA DE LA MUJER TRABAJADORA


El movimiento en pro de los derechos de la mujer no surgió en el siglo XX o en el XIX como muchas pensábamos, sino que existen antecedentes documentados ya anteriormente. Sin embargo, hasta el siglo XX no se han logrado los mayores logros, siempre con el sacrificio y la lucha de numerosas mujeres que no han querido conformarse.

Cabe destacar que antes de que se instaurara el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora ya se habían celebrado otros eventos similares entre los que cabe destacar el Women’s Day que se celebró en Estados Unidos el 28 de febrero de 1909 y que continuó teniendo lugar hasta 1913, aunque dicha celebración era de carácter más nacional.

Sabemos que nuestro primer Día Internacional de la Mujer tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en varios países de Europa, y que en ese primer encuentro participaron más de un millón de mujeres ansiosas por hacer saber al mundo sus reivindicaciones:


El derecho a voto


El derecho a la ocupación de cargos públicos


El derecho a la formación profesional


El derecho al trabajo y a la no discriminación por el mero hecho de ser mujer.

Aunque lo anterior lo conocemos con certeza el problema surge cuando queremos saber el detonante de dicho acontecimiento, puesto que existen muchas fuentes de información erróneas con diferentes versiones al respecto.

Una de las versiones sobre este tema cuenta que el 8 de marzo de 1857 en Nueva York las mujeres de una fábrica (cuyo nombre también varía según la fuente) protestaron por la mejora de sus condiciones laborales, tras lo cual el empresario dueño de la fabrica las encerró y prendió fuego a la fábrica muriendo 129 mujeres. El mito continúa afirmando que en conmemoración de este suceso surgió más adelante el Día Internacional de la Mujer, pero en realidad no existe ningún documento fiable que corrobore esta versión. Otra teoría que circula es que dicho incendio ocurrió el 8 de marzo de 1908, teoría que se viene abajo en cuanto se descubre en el calendario de ese año que el día 8 de ese mes era domingo, día en el que difícilmente se origina una huelga, además de que tampoco hay ningún dato que sustente este hecho. Por último también se escucha que el origen pudo ser una manifestación del sector textil que se produjo en esta época también en Nueva York, pero nuevamente nos encontramos con que la afirmación no parece basarse en ningún dato serio.

Lo que encontramos cuando acudimos a investigaciones serias sobre este tema es que fue en Copenhague donde, en 1910, en la celebración de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, se aprobó por unanimidad el establecimiento del Día Internacional de la Mujer Trabajadora como método de lucha por la causa de la mujer. Esto fue gracias e la propuesta hecha por una mujer socialista y alemana, Clara Zetkin.

Con respecto al incendio anteriormente mencionado: si ocurrió, pero no en 1857, ni en 1908, sino el 25 de marzo de 1911, pocos días después del primer encuentro internacional y en la fábrica “Triangle Shirtwaist Company” de Nueva York, donde murieron más de un centenar de trabajadoras. La relevancia que se le otorga es debida a que se hizo referencia a él en muchos de los encuentros anuales posteriores, pero no fue el origen del Día Internacional de la Mujer. Del mismo modo se sabe que si ocurrió una manifestación del sector textil, pero el 27 se septiembre de 1909, y la huelga se prolongó durante 13 semanas (hasta el 15 de febrero de 1910), pero tampoco tuvo parte en la instauración de la celebración del 8 de marzo.

Lo que parece haber ocurrido es que a finales del siglo pasado ha tratado de desvincularse la aparición de este día con el comunismo, que es en lo que derivaría el socialismo de aquel entonces. Y para esto se han elaborado diferentes farsas que al final no han podido sostenerse.

Prosiguiendo con la historia de la lucha de la mujer, y dejando ya polémicas a parte, tras el éxito del primer encuentro más países fueron sumándose a la manifestación pública sucedida. Rusia lo hizo en 1913, y en el resto de Europa se llevaron a cabo mítines de apoyo a la mujer y en contra de la guerra (Primera Guerra Mundial) en 1914 en fechas cercanas al 8 de marzo.

Fue el 8 de marzo de 1917 en Rusia donde, como consecuencia de la escasez de alimentos, las mujeres se amotinaron. Este importante acontecimiento marcó el comienzo de la Revolución Rusa, que derivó en la caída del Zar y en el establecimiento de un gobierno provisional que por primera vez concedió a la mujer el Derecho a Voto. Por la relevancia de este suceso, y sobre todo porque fueron las mujeres quienes lo llevaron a cabo parece ser que se situó definitivamente en el día 8 de marzo del calendario gregoriano el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Ya en 1920 en Estados Unidos se logra la aprobación de la Decimonovena Enmienda de la Constitución Estadounidense por la que se otorga a las mujeres el derecho al sufragio en este país.

Otro hecho importante es la adhesión a la defensa de la mujer y de sus derechos de las Naciones Unidas desde que en 1945 se firmó en San Francisco una carta que constituye el primer acuerdo internacional que defiende la igualdad de ambos sexos como derecho fundamental e indiscutible. Y actuando en consecuencia desde entonces las Naciones Unidas han tomado innumerables medidas en diferentes campos con el fin de lograr que lo escrito en aquella carta se vea algún día plasmado en la realidad, destacando como ejemplo la declaración de 1975 como “Año Internacional de la Mujer”, así como la adopción de numerosas medidas legislativas, sociales, etc. Y, como no podía ser de otra manera, dicha organización, con cuya mediación se ha conseguido que incluso más países se unan a nuestra causa, también se ha unido a la celebración del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo,

Ya para terminar sólo me falta resaltar que la situación de la mujer ha evolucionado de manera vertiginosa desde que un millón de mujeres se reunieran el 19 de marzo de 1911 para reivindicar públicamente lo que por naturaleza les correspondía, pero no debemos olvidar que un siglo después aun hay objetivos que no se han logrado, como la no discriminación de la mujer en el trabajo. Es por esto que no debemos relajarnos ni conformarnos, especialmente el día 8 de marzo. Debemos no ser conformistas y recordar que esta es nuestra causa, y que ningún organismo oficial va a defenderla con más garra que nosotras mismas. Podemos hacerlo desde nuestras familias, amigos y trabajo, y sobre todo recordando que lo tenemos mucho más fácil actualmente ya que otras han superado muchas dificultades a lo largo de la historia.

Fuentes: http://www.diadelamujer.net/historia.html

sábado, 26 de noviembre de 2011

MARCHA CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES

Nuevamente nos hemos encontrado un 25 de noviembre marchando contra todas las formas de violencia hacia las mujeres. La gran novedad de este año fue la incorporación de la “marcha de las putas”, que se concentra en el derecho al uso, disfrute y circulación de las mujeres por el espacio público, sin la intromisión que, con la excusa del piropo, se convierte en una agresión por parte de los varones, como un precio a pagar por decidir andar solas por la calle. Como todos los años, a la vez, marchamos por el derecho a una vida íntima sin la violencia física y sexual de un compañero maltratador, por una inserción laboral igualitaria, por una vida sexual y reproductiva sana y autónoma, por la diversidad sexual vivida en un marco social de respeto, por una representación mediática que nos empodere en lugar de cosificarnos y de naturalizar la violencia sexual ejercida sobre nosotras.

Marchamos en un contexto contradictorio. La pelea sostenida en los tribunales mendocinos dio sus frutos, y hoy se reconocen las violaciones a las detenidas desaparecidas durante la dictadura como crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, crece la violencia hacia nuestros cuerpos. Las estadísticas elaboradas por el Observatorio de Femicidios en Argentina de La Casa del Encuentro a partir de coberturas mediáticas, daban cuenta en 2010 de 260 asesinatos de mujeres por parte de hombres de sus entornos, incluyendo parejas y ex parejas. Este año la cifra se ha incrementado: hasta octubre de este año, se habían cometido 230 crímenes, es decir, un 10% más que el año pasado en el mismo período. Es más de una muerte cada 1,5 días. En paralelo, leemos todas las semanas acerca de sentencias sobre casos previos en las que el sexismo de integrantes del Poder Judicial disculpa la violencia de los machistas femicidas con la reducción de las penas. También aumentaron las llamadas a los organismos de denuncia y acompañamiento de la víctima de violencia de género, pero sigue siendo difícil para muchas mujeres hacer valer su derecho a una vida sin agresiones, cuando la policía o las fiscalías no atienden a sus denuncias y pedidos de auxilio, alimentando así la espiral que comienza en el insulto y termina con una mujer baleada, apuñalada o quemada. El trabajo del Observatorio visibilizó también un tipo de crimen que describe como “femicidio vinculado”, que consiste en el asesinato exclusivo o extensivo sobre lxs hijxs de la mujer víctima de violencia, con la voluntad, muchas veces explícita, de pegarle donde más le duela o quitarle lo que más quiere. Esta visibilización se logró por la dramática realidad de 16 niñxs de menos de 12 años que murieron violentadxs por parejas actuales o pasadas de sus madres, incluyendo a sus propios padres. Llevamos al Congreso y a los medios el debate por la interrupción voluntaria del embarazo, donde enfrentamos los argumentos más absurdos y reaccionarios contra nuestra autonomía. La presión conservadora de corte religioso sobre lxs legisladorxs fue más fuerte, y el debate quedó trunco hasta el próximo año, mientras mujeres niñas y adultas siguen siendo victimizadas porque no se les reconoce el derecho a un aborto no punible, o mueren destrozadas por las consecuencias de un aborto inseguro. Protestamos y denunciamos cuando desde diarios, radio o televisión, periodistas, humoristas, conductores o publicistas nos insultan, nos convierten en objetos sexuales o nos agreden de cualquier manera. Aun así, se multiplican las escenas basadas en los cuerpos de las mujeres, las pautas realizadas a partir de estereotipos, las expresiones públicas más exacerbadas de machismo. El Secretario General de la Mesa de Diversidad Sexual y Género de Cuyo, Macoco Guajardo, decía días atrás, en las II Jornadas de Capacitación y Perfeccionamiento “Diversidades y Derechos Humanos”: “Las mujeres han sido moneda de cambio de todos los gobiernos”. Hablábamos de cómo tantas veces se negoció el apoyo de la Iglesia al poder político a cambio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, como el acceso garantizado a métodos anticonceptivos, a información completa y confiable, a la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Suele sostenerse también que el recrudecimiento de la violencia de género aparece como represalia ante el avance de las mujeres en el reconocimiento de nuestros derechos.

Existe una manera de superar este juego de opuestos que resulta fatal para tantas mujeres: la concientización y la sensibilización. En la medida en que podamos educar y educarnos en la idea de la igualdad de los géneros, podremos empoderarnos, asegurarnos el respeto y la contención de las instituciones, y el aislamiento, desactivación y desnaturalización de las conductas violentas, y la solidaridad entre las mujeres.

viernes, 28 de octubre de 2011

RESPETO POR LA DIVERSIDAD

Mendoza, 28 de Octubre de 2011


RESPETO POR LA DIVERSIDAD

Desde la Asociación Civil Mendocinxs por la Igualdad estamos profundamente conmovidxs por dos notas en particular, publicadas por columnistas del medio virtual “El Mendolotudo” y replicadas por el diario virtual MDZOL (Mendoza On Line). Las notas son “Beneficios de estar de novio con un travesti” de alguien que se hace llamar “Doctor Bomur”, y “Lo que el feminismo nos legó”, de otra persona que se hace llamar “Ángel Gris”.

El contenido de ambas notas es altamente ofensivo y contiene todos aquellos componentes contra los que se está batallando desde organismos de gobierno y desde los sectores de la sociedad civil.

La misoginia, el desprecio por la mujer, la humillación hacia las sexualidades diferentes han sido históricamente parte de la intolerancia de este país. Intolerancia que ha llevado en los más de los casos a consecuencias gravísimas como los crímenes de odio. 

Este machismo es el responsable de la desigualdad de poder que se ejerce constantemente entre el varón y la mujer, entre lo heterosexual y lo no heterosexual, de creer que los varones, por el solo hecho de serlo, están un escalón por encima de las mujeres. Aprendimos a creer que la norma es la heterosexualidad y todo lo que escape a ella representa un disvalor en sí mismo. Pero lo cierto es que cada vez que una mujer es violada, acosada, violentada, insultada, golpeada, negada, invisibilizada, explotada, secuestrada para la explotación sexual, obligada a obedecer, asesinada, obligada a callar y humillada al grado de querer desaparecer, esa responsabilidad es de todxs los hombres y mujeres que fomentamos y transmitimos ese machismo sexista, transfóbico y misógino como un valor ponderable.

¿Qué nos hace creer que el ser heterosexual es “la norma”? ¿Qué nos hace creer que el ser varón es mejor que el ser mujer?

Es con el lenguaje que condenamos o garantizamos las libertades, derechos y posibilidades de ser. Cuando usamos un plural masculino para denotar a todos y todas estamos invisibilizando a las mujeres. Cuando creemos que tenemos el derecho de entrar en la vida de lxs demás, de invadir la vida privada de lxs otrxs, no estamos haciendo otra cosa que sesgando sus derechos a ser y decidir sobre sí mismxs. 

Entonces, si el lenguaje está operando como un repetidor de conductas y de modelos misóginos, discriminadores y sexistas, los medios de comunicación tienen la enorme responsabilidad de frenar la reproducción de esos estereotipos fabricados, no reales, acerca de mujeres y de personas trans. En ese sentido, es inconcebible que existan publicaciones como las que “El Mendolotudo” ampara y defiende. 

Este medio online se dejó ver muy indignado con el INADI provincial porque tomó acciones frente al tratamiento de las notas publicadas por ellxs y replicadas por MDZOL. El INADI está para eso, para observar mediante denuncia la conducta discriminadora de todxs. En los twits de El Mendolotudo se excusan en “el chiste”, y no dudamos de que haya sido ese el espíritu, pero no se puede dejar pasar. También argumentan que hay dirigentes de ese organismo, como el delegado de La Rioja, que está acusado de ejercer violencia contra su pareja, como si esa situación (que el INADI de ninguna manera ha justificado, ocultado ni amparado) fuera una excusa para el proceder del medio periodístico. 

De continuar con ese tipo de publicaciones, nos veremos en la obligación de pensar que son la misma cosa que Agencia Nova, publicación que explicita constantemente su transfobia y odio contra Florencia Trinidad. 

Necesitamos que los medios de comunicación se comprometan en las diferentes luchas contra las violencias y discriminaciones, si no puede ser difundiendo las luchas de lxs diferentes colectivxs y promoviendo sus derechos, al menos, absteniéndose de replicar estos estereotipos y modelos tan nocivos para la sociedad.

Fuente:

miércoles, 13 de julio de 2011

UNA PANZA ESCUÁLIDA FRENTE A LA SOLIDARIDAD DE GÉNERO

Durante la última semana se inauguró en Buenos Aires una muestra fotográfica promovida por el partido Valores para Mi País, con el objetivo de empujar la voluntad social y legislativa en contra de la despenalización del aborto. La muestra se exhibió primero en el Congreso, y ahora puede verse en la Avenida 9 de Julio, todo esto en coincidencia con la preparación de las audiencias públicas sobre aborto que se están realizando. Valores para Mi País es el partido del bloque unipersonal de la diputada Cynthia Hotton, la voz política de las iglesias evangélicas más reaccionarias, y quien se hiciera conocida en 2010 por militar, con dudosa preocupación humanitaria y escaso vuelo retórico, en contra del matrimonio igualitario. Hay que aclarar, sin embargo, que Hotton es hoy la cara política de la lucha contra la despenalización del aborto, lo que no la convierte en la más poderosa, ni la más influyente, lúcida o eficiente. La campaña fotográfica tiene como protagonista a la modelo Natalia Fassi, cuya actuación pública más destacada es haber sido pareja del futbolista Carlos Tévez. Las fotos buscan impresionar a través de la simulación de inyecciones, hemorragias y fetos muertos. El resultado es desconcertante por varias razones. La modelo posa con la misma expresión que usaría para publicitar lencería, el vestuario es más sensual que dramático, y no es una novedad que parte del éxito de una campaña tiene que ver con la credibilidad de las figuras que la protagonicen. Imaginemos, por ejemplo, que una agencia considerara como rostro de la gráfica de una línea de perfumes, a un artista que aparece siempre en público con aspecto sucio y descuidado. Además de lo referido, Fassi pierde todo resto de credibilidad cuando hace alarde de conservar la figura esbelta, porque con casi ocho meses de embarazo aumentó menos de cinco kilos. Un aumento tan mínimo debería despertarle la preocupación por la salud de su futura hija, o por su propio bienestar a la hora del parto. Sin embargo, aquí la vemos, censurando desde la campaña las decisiones de otras mujeres, cuando ni ella tiene claro su pensamiento respecto del aborto.

La imposibilidad de contar con el aborto legal, seguro y gratuito no hace que se aborte menos, sino que se aborte peor, es decir, en peores condiciones y con mayor riesgo para la salud y hasta la vida de las mujeres. Sostiene, además, una diferencia de clase que se observa también entre los servicios de maternidad públicos y privados. Las mujeres con posibilidades económicas que se embarazan, tienen abortos en condiciones seguras o partos y post-partos en habitaciones cómodas y privadas. Las mujeres pobres, en cambio, abortan en condiciones inseguras, en la clandestinidad, o paren en hospitales donde son hacinadas y maltratadas por haber tenido las relaciones sexuales que las llevaron al embarazo.

La violencia institucional es una de las formas de la violencia de género. La negación de derechos y el maltrato en el sistema público de salud son algunas de las formas que esta violencia adquiere, pero también lo es un armado político que se disfraza de “pro-vida” cuando en realidad es “anti-derechos” y propone una supuesta contención a la embarazada que ni siquiera se pone en práctica cuando evitan la realización de abortos no punibles. Esta contención, sea lo que fuere, supone que, en todos los casos, a cualquier edad, en cualquier situación económica, afectiva o laboral en la que nos encontremos, las mujeres queremos ser madres, y que simplemente un apoyo psicológico y económico nos disuadirá de una decisión que no queremos tomar, porque es contraria a nuestra naturaleza maternal. Desconoce, además, que hay etapas, proyectos de vida y situaciones problemáticas en las que la maternidad no representa una opción. Claro que, para comprenderlo, hace falta salir de la burbuja de poder e intereses religiosos y económicos, y entender la solidaridad de género por la que las integrantes y adherentes a la Campaña Nacional por la Despenalización del Aborto decimos que las mujeres abortamos, en primera persona del plural, independientemente de si, en particular, cada una de nosotras lo hemos hecho o no.

Es por todo esto que nos oponemos a cualquier campaña que se autodenomine “pro-vida”, dejándonos, por oposición, el mote de “pro-muerte”. Creemos en los derechos que tiene cada mujer, y nos negamos a aceptar que sigan siendo relegados o denegados.

martes, 8 de marzo de 2011

Día Internacional de la Mujer

El 8 de marzo es una fecha que nada tiene que ver con la obligación de repartir flores entre las empleadas de una empresa, ni de llevar a la novia a cenar, o prestarle la tarjeta para que se compre zapatos. Lejos del blanqueado ideológico y la integración de este día a la lógica consumista, se trata de una celebración que recuerda la lucha de las mujeres trabajadoras por sus derechos, una lucha que tuvo y tiene víctimas, mártires heroínas y millones de beneficiadas. Cada conquista tiene un impacto en la vida de siguientes generaciones que no debe olvidarse ni resignarse.
Son muchos y variados los logros de las mujeres habitantes de la Argentina en los últimos años. Hay mujeres en puestos clave de la función pública, tanto en lo legislativo como en los puestos técnicos y decisorios. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo fueron reconocidas aquí y en ámbitos internacionales por su incansable búsqueda de verdad y justicia en relación con los crímenes de la dictadura. Ex detenidas-desaparecidas de Mendoza han contribuido a esa búsqueda, al lograr, con sus testimonios, que las violaciones en los centros clandestinos de detención se consideraran delitos de lesa humanidad.
En lo que respecta a la maternidad, la Asignación Universal por Hijo ha representado, ya que no una solución, sí un enorme alivio para miles de mujeres jefas de hogar que se esfuerzan día a día por alimentar a sus familias. La extensión de esta cobertura a las embarazadas a partir del segundo trimestre, compromete al Estado a acompañar la decisión de quienes deseen maternar.
Desde distintas modalidades, entre el empleo y las cooperativas, las mujeres han regresado al mercado laboral.
El matrimonio igualitario representa un avance para las mujeres lesbianas, pues reconoce en plenitud el vínculo de pareja, con todos sus derechos y obligaciones. Por extensión, da cobertura legal a las familias homoparentales, que existen desde mucho antes de que se modificara la ley pero vivían en la precariedad.
Las mujeres trans, por su parte, lentamente van siendo reconocidas por su género. Aun cuando no hay una ley del Congreso al respecto, muchas han logrado modificar sus documentos para que el nombre legal se corresponda con el real. La ex detenida desaparecida Valeria Ramírez, perseguida por la dictadura por su doble condición de luchadora y trans, dio, hace pocas semanas, testimonio de su cautiverio usando su nombre femenino. Las que deban hacerse el nuevo documento a partir de este año, pueden fotografiarse con su imagen habitual de mujeres, aunque el nombre legal sea de varón.
Sin embargo, hay mucho por hacer todavía. Las 260 mujeres víctimas de la violencia de género durante 2010, sumadas a las que fueron quemadas por sus parejas o ex parejas en lo que va del año, son clara señal de la necesidad urgente de un cambio legal y cultural por el que se reconozca e identifique el femicidio como tal, y se lo combata desde la justicia y la educación.
El derecho a la salud sexual de las mujeres sigue condicionado por la manera arbitraria y conservadora en la que se instrumentan los programas de salud sexual y reproductiva en las diferentes provincias. La plena puesta en marcha de estos programas, junto con la legalización del aborto, son enormes deudas que el Estado debe cubrir.
El derecho a disponer del propio cuerpo también se ve amenazado permanentemente por las redes de trata y explotación sexual. Estas redes se sostienen en un marco de falta de controles entre distritos, complicidades policiales y judiciales, y leyes que cuestionan a las víctimas pero disculpan a los responsables. El Estado debe eliminar la trata, impedir nuevos secuestros y condenar a toda la línea de los involucrados en el comercio de mujeres y niñas.
Las parejas de lesbianas y las familias homoparentales necesitan visibilizarse en un marco de pleno respeto, sin miedo a la discriminación, segregación u otras formas de violencia simbólica o física.
La ley de Identidad de Género es también una deuda para con las mujeres trans, que necesitan el reconocimiento de su identidad de mujeres para estudiar, trabajar formalmente, legalizar sus parejas y familias, y vivir plenamente sus vidas.

El trabajo se da en paralelo entre el ámbito político y lo cotidiano, porque uno de los obstáculos habituales a la hora de reivindicar un derecho es la estigmatización de las que luchan como quilomberas, como inadaptadas, insatisfechas o feministas en un sentido despectivo. La fecha, además de celebrar lo conquistado y tener presente lo que falta, convoca también a recordar que el feminismo no es la lucha por el poder de las mujeres sobre los hombres sino por el derecho a decidir sobre sus propias vidas, y que ninguna democracia se construye ni se consolida si una mitad de la población se ve subordinada a la otra.

miércoles, 2 de febrero de 2011

ELOGIO A LA MUJER BRAVA

Por Héctor Abad.

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!

¡Oro por que mi HIJA sea de éste maravilloso grupo y encuentre hombres que sepan apreciar a esta clase de nuevas mujeres !!!



* Para quien no lo sepa, Héctor Abad nació en Colombia en 1958 y se recibió en Literatura moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo paramilitar asesina a su padre (médico defensor de derechos humanos y fundador de la que ahora es la facultad de medicina), pero vuelve a Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente, y en la actualidad reside en Bogotá.